Sueños sin ventana

Wednesday, March 01, 2006

La gran Estafa

Al igual que muchos mexicanos, no creo en los políticos, y en particular, escucharlos pronunciar sus discursos me provoca una especie de abominación... debe haber sus excepciones (como en todo), pero para desgracia del país, creo que son muy pocos, y esos cuantos que en realidad quieren hacer algo positivo por los demás, son arrastrados por el resto de los "patriotas". He aquí un artículo con el cual concuerdo.


Por Germán Dehesa.

Nadie quiere que le vaya mal a Fox, porque si le fuera mal a Fox, le iría mal a México. Con levísimas variantes ésta ha sido la cantaleta de los más connotados priistas y perredistas de nuestro país.

Hoy estamos en la fase final del ciclo foxista y podemos afirmar que la mayoría de esos patriotas de opereta que afirmaron con voz emocionada las palabras que acabo de citar hicieron cuanto estuvo en su mano para que le fuera (y le siga yendo) mal a Fox. Los males que a la patria se le han seguido por su conducta saboteadora y estúpida los tienen absolutamente sin cuidado: no tienen patria (ni matria), no la conocen, no la aman y les viene quedando más lejos que Zambia.

Para ellos lo fundamental era demostrar que este gobierno simplemente no sabía gobernar, aunque bien se guardaban de decir que, tal como se presentaron las circunstancias, con un Legislativo mayoritariamente opositor, toda iniciativa de cambio y de gobierno estaba condenada a fracasar sin la concurrencia y el patriotismo de esta oposición primitiva y dinamitera. Destaco aquí la condición hipócrita y taimada del PRI que fue el partido directamente agraviado, descobijado y damnificado por el triunfo de Fox. Olvidamos demasiado rápido, pero yo conservo las imágenes y las palabras de próceres tan señalados como Dulce María Sauri o Roberto Madrazo, tan aparentemente dispuestos a cooperar y tan íntima y firmemente decididos a hacer tropezar una vez tras otra al nuevo gobierno. Estaban y siguen estando en actitud de haber sido directamente ofendidos y despojados.

En su pequeñísima mentalidad existe la convicción de que México es propiedad exclusiva del PRI. Hagan de cuenta que Dios les hubiera concedido una franquicia eterna. Desde esta percepción elemental y tomando muy en cuenta todas las malas pasiones que tienen uso de suelo en la almeja despectivo de alma) de un dinoprii

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