Sabias palabras de mi padre…
El fin de semana pasado viajé a un pueblo del norte del bello estado de Veracruz a la boda de unos amigos. La fiesta en general estuvo muy bonita, pero cabe destacar sobre todo, el salón-jardín donde se llevó a cabo el evento y por supuesto, el vestido de la novia. Éste último era de tela de manta y con un corte sencillo y bonito, la novia lucía radiante. El lugar creo que fue lo que más me gustó, y en el momento de entrar y estar ahí decidí que cuando me case, quiero que sea en un lugar como ese: con una sección techada, cómoda y desde donde todos los invitados tengan una vista espléndida de la mesa principal (la de los novios) y de la pista de baile, la cual estaba al aire libre, en medio del jardín, con un piso de un diseño rústico pero liso, en donde se podía bailar libremente, todo techado con una carpa blanca solo resaltado con moños del color de la decoración. En general, podíamos estar bajo el resguardo del techo de cemento, o aún mejor, bajo el resguardo inigualable del cielo y las estrellas.
Pero bueno, sobre lo que quería escribir tiene que ver con una frase (como tantas otras), muchas veces escuchada a mi padre, quien siempre decía algo como “las bodas no son para chamacos… los chamacos que se vayan a las piñatas”. Nunca como ahora estuve tan de acuerdo con su frase, y no solo porque una niña de no más de doce años me haya prácticamente arrebatado el ramo de la novia de las manos, háganme favor! una escuincla que seguramente aún no se sabe ni bañar me quitó el ramo!! Cheeetos… Pero técnicamente el ramo era mío, oh sí, y espero que el efecto sea el mismo. Decía que no solo por eso, sino porque el ver a una docena de niños corriendo por la pista le quitaba el lado romántico al asunto, y se ve mal desde mi punto de vista. Estoy totalmente de acuerdo en que en ocasiones los padres no tendrán o no querrán dejar a sus hijos, pero por favor….. que los vigilen!
Pero bueno, sobre lo que quería escribir tiene que ver con una frase (como tantas otras), muchas veces escuchada a mi padre, quien siempre decía algo como “las bodas no son para chamacos… los chamacos que se vayan a las piñatas”. Nunca como ahora estuve tan de acuerdo con su frase, y no solo porque una niña de no más de doce años me haya prácticamente arrebatado el ramo de la novia de las manos, háganme favor! una escuincla que seguramente aún no se sabe ni bañar me quitó el ramo!! Cheeetos… Pero técnicamente el ramo era mío, oh sí, y espero que el efecto sea el mismo. Decía que no solo por eso, sino porque el ver a una docena de niños corriendo por la pista le quitaba el lado romántico al asunto, y se ve mal desde mi punto de vista. Estoy totalmente de acuerdo en que en ocasiones los padres no tendrán o no querrán dejar a sus hijos, pero por favor….. que los vigilen!
